En Plagas y Jardín queremos hablarte de un problema muy frecuente en nuestros jardines: el amarronamiento de las coníferas.

Las coníferas son un grupo de plantas, árboles o arbustos, muy habitual en los parques y jardines, pues tienen una gran cantidad de formas, texturas y colores. Crecen fácilmente en lugares reducidos, por lo que son ideales para el paisajismo de los jardines y terrazas de nuestras viviendas. Coníferas, por ejemplo, son los cipreses (con sus numerosas variedades), pinos, cedros, abetos, etc.

Y algo también muy habitual, es ver estas plantas con cierto tono de amarronamiento o aspecto de empezar a secarse. Probablemente al ver esto, lo que hagamos es aumentar el riego pensando que se trata de una falta de agua, cuando en realidad el problema es justo el contrario, un exceso de riego.
Por eso lo más importante para su cuidado, primero es conocer bien a la planta.

Causas del amarronamiento de las coníferas

Las principales causas del amarronamiento en las coníferas son:


1- Malas prácticas de riego.

Si existe un exceso de riego o un suelo mal drenado, se produce un encharcamiento del sustrato. El agua colma los poros del sustrato, los cuales tienen que ser llenados por aire, y las raíces se quedan sin oxígeno. Entonces aumenta la cantidad de dióxido de carbono y se desencadenan una serie de reacciones que hacen que la planta deje de absorber el agua y los nutrientes.

2- Falta de espacio.

Hay que tener presente que esas plantas que ahora son pequeñas, crecerán en el futuro. Por eso es importante plantarlas a una distancia suficiente para que cuando empiecen a desarrollarse, las raíces tengan suficiente espacio para crecer. Solemos ignorar aquello que ocurre bajo el suelo, pero que no lo veamos no significa que no sea importante. Si las plantas crecen muy juntas, las raíces competirán entre ellas.

3- Falta de magnesio.

Es fácil saber cuando el amarronamiento se produce por la falta de magnesio. En este caso la planta se secará siguiendo la secuencia de arriba hacia abajo y de fuera hacia dentro. Es decir, si se nota que las puntas de arriba empiezan a secarse es que la planta pide magnesio. En este caso es muy aconsejable aplicar un abono específico para equilibrar esta carencia.

Nuestras recomendaciones son:


Si su aplicación es con finalidad curativa, es decir, la planta ya está afectada, lo añadiremos en la base del arbusto diluido en el agua de riego o esparciendo el polvo sobre la superficie antes de regar. Si su aplicación es preventiva es recomendable aplicar el producto una vez al año siguiendo las dosis indicadas en el envase.

Y siempre hay que tener en cuenta que, aunque apliquemos estos abonos específicos de magnesio, en ningún caso deben de sustituir al abono habitual de las coníferas. El magnesio es uno de los muchos nutrientes que precisan para crecer y mantenerse en buen estado, no el único. Por lo tanto, debemos aplicarlos de manera complementaria.

4- Presencia de hongos.

La Phytophthora es un hongo muy común y dañino para las coníferas. Se detecta fácilmente porque el amarronamiento de las hojas en este caso se produce de abajo hacia arriba y de dentro hacia afuera. Es una enfermedad muy agresiva para la planta pues tiene un avance bastante rápido y puede provocar la muerte del árbol si no se trata adecuadamente y con rapidez. Pero si lo pillamos en los primeros síntomas y aplicamos un buen fungicida es probable atajar la enfermedad.

Desde Plagas y Jardín te recomendamos el mejor fungicida para luchar contra este temido hongo: Aliette Wg 500 g.

  • Aliette WG 500 g es un fungicida sistémico para tratamientos preventivos y curativos. Aliette WG gracias a su rápida absorción se moviliza por toda la planta creando una función de erradicación contra los hongos, una vez la planta está ya afectada.

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Aliette: aplicación

45 g. de producto disuelto en mochila de 15l. Aplicado mediante pulverización dirigida al tronco y hojas cubriendo bien toda la superficies, pero sin mojar en exceso.

La frecuencia debe de ser de una vez al mes, de abril a julio (ambos incluídos). Para mayor efectividad, especialmente en casos de más gravedad, se recomienda dar dos repasos en el otoño (septiembre y octubre).

Si un árbol está afectado a más del 50%, es importantísimo llevar una rígida disciplina, pues sin ella el hongo avanzará y la situación fácilmente podría ser irreversible. Así, este ciclo de aplicaciones habrá que repetirlo durante 2 o 3 años. A medida que se vaya corrigiendo la enfermedad se puede ampliar la aplicación a 1 o 2 tratamientos al año.

En el caso de que la afectación sea de más del 50%, habrá que complementarlo con abonos con altas cantidades de magnesio, pues éste le proporciona fuerza a la planta para que ésta pueda combatir desde dentro al patógeno.

Esperamos que este saniconsejo te resulte muy útil y te ayude a mantener sano y bonito tu jardín. Para cualquier duda puedes ponerte en contacto con Plagas y Jardín. Si deseas adquirir los productos de forma cómoda y rápida, puede realizar el pedido en nuestra web.

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